Camino de Santiago

La 1ra vez que leí del camino de Santiago fue en una novela de Paulo Cohelo a los 14 años de edad. A pesar de tener familia gallega jamas habia escuchado de tal cosa como un camino de peregrinación a una de las más hermosas catedrales que hay en el mundo. No soy católica, ni me considero cristiana, no soy religiosa, pero soy de mente abierta, creo en la energia de los lugares, de las personas, creo en la fuerza de la fe (fe de cualquier tipo, hasta la fe que se tiene en el tio que dice que lloverá en el telediario a pesar de que por la ventana se vea un sol radiante).
La cuestión es que una vez que me mude a Galicia, el hacer el camino de Santiago andando era uno de mis MUST. Y este verano he tenido la oportunidad de lograrlo acompañada por una amiga. Tenía una semana de vacaciones, asi que tenia que recorrer un camino que me permitiera llegar a destino en el breve tiempo que tenia para hacerlo. Escogí el camino Inglés por varios motivos:
– Menos cantidad de peregrinos
– La buena señalización del Camino desde el punto de salida hasta el punto de llegada
– El recorrido entre los montes gallegos y la vista de las rias altas durante casi la mitad del camino
Pasamos la 1ra noche en Ferrol, en el unico; hospedaje de la ciudad, donde pusimos nuestro primer sello del camino, y por solo un costo de 14 euros pasamos la noche en una habitacion privada y nos despertamos a la mañana siguiente muy temprano con un desayuno calentito esperandonos. Ferrol, una ciudad pionera en urbanismo; moderno, donde aparecieron las primeras galerías de España, nos dio la bienvenida a nuestro camino entre bruma. Partimos desde el km 0 y decidimos recorrer las 2 primeras etapas en ese primer dia haciendo un total de 30 km hasta Pontedeume, una pequeña ciudad costera a la que llegas cruzando un Puente, el emblema de la ciudad que ha sobrevivido muchas renovaciones y cuyos origenes se remontan a la epoca de los romanos, esa primera etapa se hace bastante bien, ya que los 1ros 15 km vas en sendas donde no existen las subidas.
Al llegar, una vez cruzas el puente, caminando hacia la derecha se encuentra el albergue, por 5 euros de colaboración pasamos la noche en las literas entre un grupo de peregrinos, donde nos ganamos el apodo de las “yoguis” por nuestros estiramientos post-etapa.
La 2da mañana partimos a las 6 y media de la mañana, rumbo a Betanzos en la etapa más bonita y mas exigente del camino. Atravesando caminos que solo compartiamos con el bosque, entre 21 km de subidas y bajadas pasando rara vez por pequeños pueblitos de pocos habitantes llegamos a un pueblo encantador, de aire medieval, conocido tambien por el parque del Pasatiempo, el primer parque tematico de Galicia, tristemente abandonado a dia de hoy. Data de 1920, y tiene un aire misterioso y mágico, con cuevas, tuneles, estalactitas, y decoraciones hechas con conchitas de mar. En Betanzos hay un albergue municipal, pero a nosotras nos tocó dormir en un pabellón ya que este se encontraba cerrado por fumigación.
Al dia siguiente nos tocaba recorrer 24 km hacia Bruma, y el camino hizo honor al nombre de nuestra siguiente parada, y entre una gran cantidad de niebla recorrimos la mayor parte del camino. Nos encontramos a una altura considerable y nuestras vistas recorrian bosques y montes gallegos. Ese dia al llegar el amanecer, el sol nos sorprendió en la orilla de una carretera vacia y nosotras andando hacia nuestra ultima noche en un albergue precioso de 6euros, un albergue de piedra y madera en un pequeño pueblito donde solo habia una unica calle, con un solo restaurante y una unica tienda que consistía en una furgoneta llena de viveres que pasaba a las 18:00 pm.
El estar en un lugar tan aislado te permite conectar contigo mismo y con tu grupo de peregrinos, todos tenemos algo en común y eso nos une, es la magia del camino..
Esa ultima mañana todos se despiertan antes, nosotras soliamos salir solas y de primeras, pero el saber que la meta está tan cerca, a solo unas horas, nos da un empujón a todos, y aunque recorremos el camino solos, tambien lo hacemos acompañados.
La ultima etapa es mucho más urbanizada que el resto de ellas, es lo que tiene acercarse a la capital gallega. La emoción te embarga cuando te sabes en Santiago, aún sin ver las torres de la Catedral. La cantidad de peregrinos aumenta, porque desde todos los caminos, hemos llegado a nuestro destino.
Santiago, con su energía.
La plaza del obradoiro, viendo a la catedral que acaba de quedar restaurada totalmente despues de 4 años de trabajo duro, la torre del reloj que nos hace ser conscientes del tiempo y del valor que tiene.
Hay quien llora, hay quien se abraza, todos nos tomamos fotos con la catedral al fondo, porque lo hemos logrado, despues de madrugar, de cargar una mochila pesada a pesar de no llevar sino el saco de dormir y 2 mudas de ropa, a pesar del dolor de rodillas y de andar con un palo a cuestas que fue nuestro mejor amigo del camino, ahí estamos, 5 dias y 120 km después.
Solo queda buscar nuestra Compostela.

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