Lo que aprendí bebiendo mate

Una amiga me preguntaba si tenían que ir a todos lados bebiendo eso. La verdad ya me es dificil imaginar una cosa sin la otra. El mate. Si conoces argentinos o uruguayos, o mejor aún eres uno, sabes de lo que te hablo. Parece que es su propia version de lo que nos corre por las venas. Es parte de su idiosincracia, de su historia, de sus sentimientos. El mate es tradicion. Lo que ocurre alrededor de ese pocillito de madera en el que se mezcla el mate con el agua casi hirviendo, mientras va pasando de mano en mano, con cuidado de no remover las hojas secas para hacerlas durar lo más que se pueda, es algo que hay que apreciar.
Para ellos, es costumbre, es su vida. Para mi, que lo miraba con ojos de turista, con ojos que descubren por primera vez, que observan algo q no entienden, algo que parece casi un rito, fue maravilloso.. porque unía a todo un grupo de desconocidos, porque cuando uno iba a prepararlo y beberlo daba por sentado que iba a compartirlo, porque representaba la amistad ofrecida en un vaso de té hirviendo .

 

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2 comentarios en “Lo que aprendí bebiendo mate

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